Hoy es para mí una fecha más que especial. Es el comienzo de una nueva era. La era del abandono de las cadenas que tontamente me ataban a lo que no quería, y la búsqueda a toda costa de las cosas que me apasionan, que me hacen sentir vivo y que me irán rodeando de un aura de felicidad, esa felicidad muchas veces esquiva y, paradójicamente, tan anhelada. Esa felicidad que no es un destino, sino un camino.
A partir de hoy dejaré de lado la preocupación y daré la bienvenida a ese nuevo comienzo que me va a deparar grandes triunfos, tal vez más de los que yo hubiera podido soñar en mi alucinación más optimista.
Algún día, no sé cúando ni en dónde me halle, recordaré con orgullo y grandes dosis de satisfacción personal haber emprendido este camino que hoy empiezo a recorrer. Hoy es apenas un embrión, pero algún día el Universo fue eso, y hoy es cuanto nos rodea.
Bienvenido este nuevo comienzo en mi vida. Como el ave Fénix resurgiré de entre las cenizas.
martes, 7 de octubre de 2008
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
