Desde que era un niño, pasando por las irrepetibles épocas de la adolescencia, y hasta los años recientes de mi vida adulta, siempre había escuchado de labios de mis padres aquella famosa frase de que "Cuando seas padre lo entenderás..."
Hace algo más de diecinueve meses llegó a mi vida una criatura que, además de llenarme de dicha, ilusiones y añoranzas, me ha confirmado esa frase. En la medida en que ese nuevo ser lentamente va sumando milímetros a su estatura, no dejo de pensar en que hace un poco más de dos años era una diminuta partícula, imposible de ver sin la ayuda de la ciencia. Me pongo a pensar que un día antes de enterarme de la existencia de mi hijo no era conciente aún de la inmensa responsabilidad que ya tenía, y menos aún de todo el cambio que significaba ser padre.
Ser padre es pensar ya en función de otra persona, es sentir que no alcanzan las horas para darle a esa personita los sentimientos que nuestros padres nos han inculcado, es sentir que hay un montón de cosas por enseñarle, que ese ser tiene ante sus ojos un largo camino por recorrer, y del cual queremos apartarle los obstáculos que han sido nuestros propios obstáculos, nuestras frustraciones, es querer, de algún modo, tratar de empezar a marcarle el derrotero que nos parece más adecuado.
Y poco a poco entenderemos que ese hijo algún día decidirá empezar a recorrer su propia senda, al igual que ya lo hicimos nosotros, y que somos sus maestros, pero no podemos decidir muchas cosas por ellos. Es ahí cuando gozamos con sus alegrías, nos estremecemos ante sus triunfos, sufrimos con sus penas, lloramos con sus derrotas, y en ese ir y venir de la vida confirmaremos cada vez con más fuerza que son la prolongación de nuestra existencia, y recordaremos muchas veces aquella frase que nos dijeron nuestros padres: "Cuando seas padre lo entenderás..."
Quiero dejarles un pequeño fragmento del poeta Rabindranath Tagore: "...haz que ese hijo hasta los diez años te ame, hasta los 20 te admire, y hasta la muerte te respete. Sé para ese hijo hasta los diez años su padre, hasta los 20 su maestro, y hasta la muerte tu amigo"
Espero ser más que eso para ti, mi Felipe... hasta la próxima
jueves, 16 de octubre de 2008
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